Trascender Ego y Pensamientos

** CONSCIENCIA **

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Angel Baña
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Trascender Ego y Pensamientos

Mensaje sin leer por Angel Baña » 22 Mar 2018, 14:01

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Para poder “trascender” el “Ego” es muy importante llegar a captar lo que realmente viene a ser aquello que tendemos a denominar Ego y que interpretamos de manera equivocada.

Es lo mismo que ocurre con los “Pensamientos” , que al no saber por qué surgen (y lo que realmente son), no es posible llegar a “pararlos” debidamente cuando queremos “controlar” nuestra Mente.

Los Pensamientos son el modo en el que invertimos la energía vital que recibimos en cada instante. ¿Se debe tratar, pues, de… ¿parar la Mente?… o más bien ¿“transformar” la energía de Pensamientos?

Los Pensamientos son una manifestación de los cauces desarrollados por la evolución de las Conciencias. Vienen a significar la expresión de los Valores desarrollados por la Humanidad en la atmósfera psíquica comunitaria. Los Pensamientos poseen vida en sí mismos, pero son entidades energéticas necesitadas de "estructuras de conciencia" que los expresen para posibilitar su propia evolución. Nuestros Cuerpos son las “estructuras de Conciencia” que les posibilitan su manifestación. Nuestra Mente es el “radar” que los canaliza, que los percibe con posibilidad de expresarlos, de darles vida manifiesta a través de actitudes y acciones específicas. Podemos enriquecer (evolucionar) la “gama” de los Pensamientos con los nuevos “matices” que sepamos darles cuando intervienen en nosotros.

Al llevar nuestra energía vital a "sentir percepciones de nuestro interior", como ocurre cuando nos centramos en los modos de nuestra respiración y nuestro estado anímico interno, estamos transformando la "energía pensante" en "energía de percepción interna", pues al aplicarnos a la percepción de "ese fluir vital", la energía se va expresando en la forma de "sentir interno" y no ya de "pensamientos". No es que “no atendamos a los Pensamientos”, sino que no les damos posibilidad de que “existan” en nosotros mientras estamos aplicando nuestra energía a otros cometidos de la Conciencia. No hay, pues, que “dejarlos pasar”, sino que no pueden intervenir en nosotros, salvo que aflojemos en nuestra atención sensorial interna y volvamos a aplicar parte de esa energía a Pensamientos.

Y otro tanto debemos considerar del Ego. No es algo que tengamos que “apartar” de nosotros, sino que “transformar”.
El Ego surge de la necesidad de concebirnos estructurados en "un modo de ser y las características que le conferimos". Desde tal condición es como fuimos haciendo frente a las circunstancias por donde la Vida nos fue conduciendo. Se fue basando en los criterios que íbamos teniendo de lo que éramos y de lo que la vida es.
No era nuestra realidad esencial, sino lo que creíamos que éramos, hasta tal punto que nos identificábamos con el “personaje” que concebíamos de nosotros mismos.

Así como más recientemente hemos llegado al criterio de que no somos ni nuestros Pensamientos ni el personaje al que damos vida (padre, madre, hijo, carpintero, informático, extrovertido, amable,…), sino que es lo que nos permite el desarrollo de cualidades humanas específicas que debemos ir “experimentando”, también debemos llegar a entender que así como los Pensamientos son útiles para profundizar en discernimientos, los Egos desempeñan el papel de podernos ubicar en la condición de ser que deseamos dar vida a nuestro través, sin que por supuesto tengamos que “identificarnos” esencialmente con tal condición, sino sabiendo que es nuestro ser encarnado el que la está “experimentando” y que nuestra realidad es la Esencia de Vida que hace posible tal “manifestación”.

Entonces, lo que tenemos que irle dando es cada vez más sutileza a ese Ego que necesita intervenir a nuestro través, para que concibamos cómo intervenir en las diversas situaciones de la Vida que se nos va mostrado. Si antes era un Ego que nos concebía como un ser irascible, o vanidoso, o temeroso, o… y con otras determinadas cualidades humanas, ahora, el que debemos “permitir” que intervenga en nuestra conciencia es a un Ego consciente de ser en la Unicidad con todo y con todos, deseoso de ser un Ser de intervenciones desde la Paz, la humildad y la solidaridad, entre otros muchos valores que hoy consideramos importantes en nuestra condición humana.

Si unimos a tales modos de conciencia el de que no somos “propietarios” de esos valores que expresamos, sino que los tomamos de la condición colectiva que entre todos los seres humanos hemos ido desarrollando hacia la propia comunidad, tal Ego se irá acercando cada vez más a la identificación con los valores de nuestra Esencia. Nos concebiremos, a través de él, como almas pacíficas, solidarias, etc., lo cual resultará ser la “trascendencia” del Ego hacia otros modos de dirección de nuestra vida, e incluso pudiéndose llegar a identificar con el propio Vacío desde donde fluye la verdadera dirección vital.

Siempre existirá una conciencia de “qué somos” (a la que constantemente estaremos trascendiendo), que nos posibilitará conocer desde qué opción de Vida intervenir en cuanto ésta nos presente. Ese es el cometido que debe abordar lo que hasta hoy llamábamos Ego, al que llamábamos peyorativamente nefasto para nuestro desarrollo espiritual, pero que sin él no podríamos ubicarnos con eficacia ante cualquier situación. No basta con decirnos “somos Todo”, o “somos la Plenitud” , pues si bien éste y ésta son realidades consustanciales de todo cuanto existe manifestado, el proceso de la encarnación consiste en ir desarrollando la “singularidad” que como almas surgidas del Infinito potencial venimos a ser.

Nos puede ayudar a entender la importancia del Ego si consideramos la importancia del Cuerpo físico para poder intervenir en la experiencia terrena; por supuesto que “no somos el cuerpo”, pero sí que éste “nos representa” en las posibilidades de intervención para el desarrollo de la Consciencia.

Por tanto, si realmente queremos “trascender” el Ego, modifiquemos nuestras inercias a partir de nuestros nuevos criterios de qué somos, para que las respuestas inconscientes vayan modificándose y el Ego (agente conceptual director de nuestros procesos) adquiera otras características. No se trata de trascender el Ego desde pretensiones de la mente, ni “anularlo”, sino irlo transformando a través de hábitos concretos de nuestras acciones, pues el cometido de la Materia (de la Densidad o campos de la Dualidad) es “afianzar” o hacer posible los cambios “en lo mental y en la Conciencia”.

¿No está muy clara esta exposición del Ego o de los Pensamientos?

Soy consciente de que he utilizado ideas y términos sin el suficiente desarrollo en palabras como para ser fácilmente captados; las exigencias de este formato de Foro sugieren brevedad en su extensión.
Por tanto, cualquier asunto que te haya suscitado interés y consideres deba desarrollarse más ampliamente o clarificando algo de su exposición, no dudes en exponerlo mediante el “Responder” a este tema.


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