
* Teosofía Racional *
* Plotino siglo XXI *
Creada: 17 febrero 2026 [Actualizada: 16 marzo 26]
ÍNDICE: Inicio // Fraternidad // Conocer a Dios // Compartirnos // Estructura del Ser - Tetrapolaridad // Supervivencia del Cuerpo // Espacio-Tiempo // Estado vibratorio y Moral // Reencarnación // Somos Almas // Holografía y Cuerpo carnal //
* La Teosofía es una Filosofía que pretende hacer la Vida inteligible, y mostrar que la Justicia y el Amor guían el Cosmos. Sus postulados procuran ayudar al desarrollo de la naturaleza espiritual del ser humano, así como a la comprensión de la naturaleza de la Vida y de la Consciencia. El añadido del término Racional viene a expresar que debemos saber trascender lo que hasta hoy ha acompañado a la Teosofía, que son percepciones o conexiones extrasensoriales de difícil comprensión y aceptación muchas de ellas. Aplicarnos con acierto a la Vida requiere tener comprensión de sus procesos, y no solamente memoria de conceptos aprendidos. El subtítulo "Plotino siglo XXI" no es aleatorio; está fundamentado.
Los términos de los que deriva la palabra «Teosofía» («theos», divino, y «sophia», sabiduría), no se refieren a la Sabiduría de Dios, sino a la que reside potencial y universalmente en el espíritu humano y que busca entender la naturaleza de Dios, el Universo y el Alma. La Teosofía debe buscar, por tanto, la explicación racional de las cosas y no mostrarse como un credo.
La Teosofía promueve la búsqueda del significado de la vida por la humanidad, sin sectarismo ni dogmatismo. No afirma ser la expresión completa de la verdad. El mundo, incluido el hombre, sigue en evolución.
La Teosofía adopta gran parte de la estructura metafísica de Plotino (205-270 d.C.), fundador del Neoplatonismo. El pensamiento plotiniano sirve como uno de los pilares filosóficos occidentales del criterio Teosófico:
** El Uno (La Divinidad Absoluta): Para Plotino, todo proviene de un principio supremo, inefable y simple, llamado "El Uno" o "El Bien", que está más allá del Ser.
** Emanación (Fluir del Ser): Plotino enseñó que el Universo no es creado de la nada, sino que es un fluir o emanación natural desde la fuente divina, sin disminuirla. La Teosofía utiliza esta idea para explicar cómo el Espíritu se densifica hasta convertirse en Materia.
** Las Tres Hipóstasis: El sistema de Plotino se basa en tres realidades inteligibles: El Uno, el Espíritu (Nous) y el Alma. Estas jerarquías influyen en las concepciones teosóficas sobre los planos de existencia.
Plotino proporciona el armazón filosófico neoplatónico que la Teosofía utiliza para explicar sus conceptos de emanación, la estructura del alma y la búsqueda mística de la unidad.
Plotino es considerado un filósofo helenístico que sintetizó el Platonismo con influencias orientales, pitagóricas y estoicas. La Teosofía moderna mezcla esto con tradiciones orientales (hinduismo, budismo, ocultismo), lo que a veces generó críticas por tergiversar las fuentes originales.
Plotino: Buscaba la unión mística con el Uno a través de la contemplación y la "ascesis" (purificación) interior. Su enfoque era laico, en el sentido de que no dependía de rituales religiosos, sino de una filosofía vivida. La Teosofía: Coincide en la búsqueda de la iluminación interior y la contemplación del Universo para conocer la divinidad.
G.R.S. Mead, un importante teósofo, escribió... "Plotinus: The Theosophy of the Greeks" (Plotino: La Teosofía de los Griegos), argumentando que la Filosofía de Plotino es esencialmente una forma antigua de Teosofía.
En resumen, la Teosofía moderna toma el Neoplatonismo de Plotino como una de sus fuentes principales para describir la estructura del Alma, la Reencarnación (implícita en el retorno del Alma) y la Naturaleza emanada de la realidad.
Si bien la Teosofía moderna no considera a Jesús de Nazaret más que como uno de los muchos maestros ascendidos, por lo que no se le menciona en ella sino especialmente a los neoplatónicos, fue Jesús quien trascendió los Principios que regulaban las relaciones humanas, así como el que nos informó del cambio que debería obrarse respecto de la consideración de Dios.
Jesús vino a decirnos que Dios es un Dios de Amor, y no el que se considera en la Biblia como un Dios vengativo y guerrero. Y también ha sido el que cambió la Ley de "Ojo por ojo y diente por diente" que existía en tiempos de Moisés, por la de "Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al Prójimo como a Ti mismo”, expresando que de estos dos Mandamientos depende toda la Ley y los Profetas. De forma análoga podemos expresar lo segundo de la siguiente manera: “Haz en los demás lo que desees para ti mismo”, pues “Cosechamos lo que sembramos”.
Y qué mejor prueba de sus prédicas hacia la Fraternidad, que estas otras palabras, inconcebibles aún para muchos seres humanos pero que confirman que Dios es Amor y que toda religión y filosofía debe basarse en él: "Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian y orad por los que os persiguen y calumnian; para ser hijos de vuestro Padre que está en los cielos, el cual hace salir el sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos e injustos". En definitiva: Ser Amor como nuestro Padre, Dios, lo es.
Fue a partir de entonces como se empezó a considerar la importancia de la Fraternidad Universal, en la cual centra la Teosofía moderna su intervención y objetivo principal. Así pues, no se consideró tal Fraternidad desde el siglo XIX con la Teosofía moderna, sino desde el siglo I con Jesús.
Respecto del conocimiento de Dios, inmerso en las pretensiones de la Teosofía, no precisamos remontarnos a criterios abstractos y alejados, pues haciendo uso del 2º Principio del Kibalión, el de Correspondencia, "como es arriba es abajo, y como es dentro es fuera", así como también desde un criterio Holográfico, podemos saber de Dios analizándonos a nosotros mismos, como microcosmos que somos, en relación con el macrocosmos que es su Creación.
Consideremos nuestro Organismo corporal en su estructuración completa, formado por infinidad de átomos, moléculas, multitud de células, así como de órganos y sistemas. Todos ellos interviniendo en el conjunto global de una manera coordinada y que hacen posible la condición humana que expresa nuestro Espíritu encarnado. De éste, dicho conjunto recibe, digámoslo así, su aliento vital y la inteligencia y sensibilidad que a su través puede expresar tal condición humana. Nuestra Alma está en todos y cada uno de los elementos corporales, alentando sus expresiones vitales, sin tener que identificarla con esos elementos que constituyen el Cuerpo; es decir: el Alma da expresión vital al Cuerpo, pero no es el Cuerpo.
A nuestra Alma no la vemos porque es una "Potencialidad viviente", pero sabemos de ella a través de la consciencia que tenemos de nuestra presencia, pensamientos y actuaciones, etc. Es decir, que vemos la Obra de nuestra Alma, que es lo corporal con todos los atributos que tiene, de presencia, movimiento, sensibilidad, inteligencia, etc., etc.; atributos y las posibles formas que estos adquieren a raíz de lo que el Alma ha ido evolucionando en sus incontables expresiones manifiestas en los mundos sutiles y materiales, y que se nos hacen manifiestos por la intervención del "Peri-espíritu" o capa fluídica que envuelve al Alma, de contenido cada vez más complejo y, al mismo tiempo, cada vez más sutil, del que se informa más adelante.
Comprenderemos el término "Potencialidad" si consideramos lo que el Kibalión expresa en su primer Principio: "Todo es Mente", de donde surge la Voluntad de las manifestaciones. Desde nuestra limitada capacidad para concebir y entender la Inmensidad, a la Potencialidad la llamamos Abstracción, y a ésta a su vez la llamamos Mente (de ahí que se diga "El Todo es Mental"), quizás por el hecho de que lo Mental es lo único que "conocemos" que no posee definición vinculada a lo Espacial que posibilita la Presencia o ubicación.
Nos ayuda a captar ese criterio de que todo es Mente, si consideramos la Telepatía, que consiste en la transmisión del Pensamiento entre dos individuos (diálogo extracorpóreo), sin intervención alguna de órganos corporales (el autor de este texto la ha experimentado). Teniendo esto en cuenta y lo que conocemos del mundo espiritual (de las Almas desencarnadas), donde la comunicación, desplazamientos y obras, se realizan con la acción del Pensamiento (junto al que se ubica la Voluntad), sin necesidad alguna de órganos del cuerpo (cuerdas bucales, piernas, manos,...), especialmente con intensidad a partir de cierto grado evolutivo o vibratorio, podemos concebir cómo es la intervención del Ser Supremo, Dios, en sus modos de "estar" y crear, y su no necesidad de "Cuerpo" siendo el grado sumo de vibración y pureza, teniendo en cuenta que "la no pureza" (baja vibración) es lo que genera la corporalidad (sutil o densa) en los seres, pues ésta es su medio de desarrollo y evolución.
De igual forma, si extrapolamos esa observación "entre el Alma y el Cuerpo" hacia todo el Universo, podemos entender cómo el Alma de éste, inmaterial como nuestra propia Alma, alienta toda la expresión y vida del Universo, formando una inmensa e inabarcable Unicidad (infinita multitud en perfecta coordinación funcional interactiva), sin que tengamos que considerar al Universo como Dios mismo, sino como su Creación, lo que de su Voluntad surge y se manifiesta de factores de vida y organización; y siendo Dios la Perfección Absoluta, su Presencia es plenamente inobservable por su extrema intensa Potencialidad.
Dios, como Espíritu Puro Pleno, es la Potencialidad Absoluta. Potencialidad que contiene en sí todo germen vivencial, siendo la infinitud de factores de expresión de Vida. Esa Potencialidad de Infinitud de Valores debemos concebirla como Inteligencia Suprema.
Considerando el orden y evolución universal hacia la complejidad y crecimiento de sus valores, vemos que en todo ello hay una inteligencia y perfección tales, que nos permiten poder definir los atributos que su Creador tiene en Sí mismo, tales como...
Dios es la Inteligencia Suprema, Causa Primera de todas las cosas. Es Eterno (si hubiera tenido principio, habría surgido de la nada), Inmutable (si Él se hallara sujeto a mudanzas, las leyes que rigen el Universo no poseerían ninguna estabilidad), Inmaterial (vale decir, que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia; de lo contrario no sería inmutable, debido a que se encontraría sujeto a las transformaciones de la materia), Único (si hubiera varios dioses, no existiría ni unidad de propósitos ni unidad de poder en la ordenación del Universo), Todopoderoso (porque es único; si no poseyera el soberano poder habría algo más poderoso que Él o tan poderoso como Él, e igualmente no podría haber unidad de propósito ni la ordenación universal existente), Soberanamente Justo y Bueno (la providencial sabiduría de las leyes divinas se pone de relieve tanto en las cosas más pequeñas como en las más grandes, y esa sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad). Y... ¿qué pensar de ser Dios "la resultante de todas las fuerzas e inteligencias del Universo reunidas"?: Si así fuese, Dios no existiría, por cuanto sería Efecto y no Causa, y no puede ser a la vez uno y otra; por tanto, de Dios surgen esas fuerzas e inteligencias, a través del hecho de Su Creación.
Podemos concebir a Dios como la Esencia de la Sabiduría Suprema del Amor, que dio lugar a la Vida de infinidad de formas manifiesta y que discurre entre lo Manifestado y lo Inmanifestado, ambos equilibrados en sí mismos, sin que estos sean dos factores diferenciados, sino un Campo de expresión vital potencial con infinidad de grados de manifestación, desde la densidad plena (de ínfima vibración) a la plena sutileza, expresables en niveles de vibración o movimientos interactivos.
La Manifestación surge como expresión de la Voluntad de Dios, con la finalidad de posibilitar de forma manifiesta, el surgimiento de sus Valores, desde la mínima expresión de estos, a través de las infinitas Almas que constituirán el Universo, que irán tomando consciencia de sí mismas a través de tal desarrollo de manifestación.
Este Universo de Almas, conjugándose en base a las Leyes de la Sabiduría Soberana del Amor de Dios, de donde surge la Creatividad como expresión de "la donación de Sí Mismo", dará lugar a los Campos de Interacción donde ellas irán adquiriendo el Movimiento de condición Vibratoria que caracterizará la cualidad de cada una de ellas, como peculiaridades del infinito potencial de su Creador.
Esencia = Concentración de Atributos. Todo se desarrolla en la Consciencia de Dios; Su Consciencia es la Abstracción de la Sabiduría del Amor, que al expresarse mediante la Voluntad adquiere el Poder de la Creación.
Las emanaciones surgidas de Dios, son las Almas que dan lugar al Universo, como peculiaridades según los desarrollos a los que van dando posibilidades de Ser. Nacen Simples e Ignorantes, para generar en sí mismas los atributos de su Esencia. Gracias al Compartirse, desarrollan la Evolución que las lleva por las escalas de expresiones de Vida, desde el Átomo libre, al Ser Angelical. Todo surge del Amor y de la Sabiduría de Dios, inefable Creador, generando la Vida que desde Sí mismo expande en Sus constantes irradiaciones de Sus propios Valores. Loado sea siempre el Hacedor de Vida, y hacia Él nos encaminemos conscientes, por medio de las constantes re-encarnaciones como medio de crecimiento y de purificación de hábitos indebidos, hasta tanto alcancemos tal grado de purificación o elevación espiritual, que no sean precisas, interviniendo entonces en los diferentes mundos como Espíritus de considerable pureza y alta frecuencia vibratoria.
Compartir-nos es el Principio de la Creación y el Destino del Universo. Gracias a “lo que damos de nosotros mismos” es que recibimos, y ocurre en analogía de Valores, es decir, que de la cualidad de la que demos es de lo que recibiremos: si damos Paz, recibiremos Paz; si generamos odio, el odio nos envolverá. Mas no siempre recibiremos de allá donde donemos, pues la Vida es un conglomerado de factores, tanto complementarios como antagónicos, y cada elemento y sus circunstancias tienen su tiempo de emisión y de recepción, en función de la necesidad de su proceso evolutivo. Todo está correlacionado y se mueve dentro de una Unicidad donde todo fluye regido por la Sabiduría y Justicia divina.
Comprenderemos la Estructura del Ser examinando las siguientes imágenes, que indican que Todo cuanto Es tiene una Tetrapolaridad básica. En el Ser Humano la constituyen: 1) Su Alma (vitalidad individual eterna); 2) el Cuerpo (carnal + influencia peri-espiritual), 3) sus Sentidos (principio básico del Amor) y 4) su Intelecto (principio básico de la Inteligencia):
Principios que lo constituyen:

A continuación vemos la diferencia entre el Ser Encarnado y el Desencarnado:

En Dios: 1) Su Vivencialidad o realidad viviente de plenitud eterna (de donde surge el Principio Vital), 2) Su Creación (de donde surge la Materia primordial y el término de Infinitud), 3) Su Amor (Principio Sensitivo, que en los seres va generando la Sensibilidad, base de lo Emocional), y 4) Su Sabiduría (base del Principio Inteligente):

Los 4 Factores básicos de dicha Tetrapolaridad son: Sabiduría-Amor, y Eternidad-Infinitud, como Valores básicos o Esenciales considerados en Dualidades complementarias. La primera Dualidad (Sabiduría-Amor) es al mismo tiempo Esencia y Objetivo. La segunda es el Medio donde se expresa y desarrolla la primera.
El Uno es Potencia. En ella está el orden (organización) y la donación, que como factores de la Potencia son Sabiduría y Amor. Su expresión se realiza sobre otros dos factores potenciales, que no tienen factores de restricción, y son la Eternidad (siempre) y la Infinitud (inmensurable).
Todo en la Creación tendrá siempre una condición Tetrapolar, que se caracteriza por: dos Polaridades actuando conjuntamente, y dos Polaridades actuando diferenciadamente, cuyo ejemplo más simple lo tenemos en la refracción de la Luz --Amarillo+Cian=Verde / Rojo y Violeta-- y en las radiaciones de cuerpos radiactivos --R. Gamma / R. Alfa y Beta--), que en cierto diagrama teosófico son "Consciencia+Poder / Sujeto y Objeto".


La Justicia y el Amor son la única realidad viviente alimentadora de todos los procesos de la vida. Todo cuanto ocurre tiene sentido en el proceso evolutivo personal de cada Alma y, al mismo tiempo, en el Colectivo del que forma parte. La Vida se desarrolla en el acto del Compartir-nos ("dar de lo que Somos"). No existe la Individualidad aislada; ésta sólo es parte de la Unicidad que entre todos y todo el Universo formamos. En las interacciones, la Vida y cada Ser y Colectivo evolucionan.
La supervivencia del Cuerpo no es el objetivo de la vida corporal, pues el Cuerpo no es más que un medio o herramienta (estructurada orgánicamente) para posibilitar la toma de consciencia de la realidad del Alma que se expresa a través de aquel. Solemos enjuiciar la vida en lo que ocurre a los Cuerpos y circunstancias de éstos, y en todo caso a las posibilidades emocionales (sufrimientos o alegrías) que dimanan de aquellas. Mas debemos analizarla en función de lo que incide en el proceso en sí del Alma y no de su condición carnal, temporal y caduca. Todo está regido por lo que cada cual precisa para definir la personalidad por la que está optando, y para forzar cambios de actitudes que contradigan los proyectos del Alma hacia su condición encarnada.
En todo hay un magnetismo energético (las cosas, personas y circunstancias son parcelas específicas de energía) que mueve las situaciones y circunstancias personales y colectivas, y que fuerza los sucesos que deben generarse para lo que llamamos Evolución de las Consciencias. El aparente caos que percibamos en algo (en lo más minúsculo o en el macro universo), no es más que el fruto de una visión parcial de todo cuanto envuelve a lo observado.
Los Mundos Materiales, entre los que se encuentra nuestro planeta Tierra, tienen la función esencial de posibilitar el desarrollo del Discernimiento, base de todo desarrollo Moral que precisan los Comportamientos, como fin último de todo cuanto ha sido creado por Dios. Y esa función se posibilita gracias a coordenadas Espacio-Temporales que los rigen, donde todo discurre con "lentitud", es decir, con amplificación de cada proceso inmerso en ellos. Al estar todo condicionado al Espacio y al Tiempo, todo sucede de forma que puede ser observado y desarrollado en sus diversas fases de espacio y de tiempo, de "crecimiento" o modificación en sus aspectos, y de "duración" de estos. Crecimiento que tiende a enfocarse hacia la complejidad estructural de todo cuanto se va manifestando.
Si bien la Doctrina Oculta expresa que el Tiempo y el Espacio son ambos ilusorios (?), nuestra realidad encarnada los constata como herramientas muy válidas para evolucionar, gracias a lo que nos condicionan para saber estar en el instante Presente a fin de desarrollar la atención a pormenores que precisa nuestra Consciencia. Es decir, que en lo terrenal, que es donde nos interesa considerar, no son Ilusión, sino factores reales con significación de gran utilidad.
En lo Terrenal sólo puedo desplazarme en lo Temporal, en función de lo que me permita la Memoria, pero en el plano Espiritual, si bien somos "presente", podemos vivenciar como real algo de nuestro pasado y algo del futuro, de donde surge el criterio de que no hay Tiempo, o de que "todo es presente", pero mi realidad será presente-progresiva en evolución, desde la cual poder "desplazarme" con el Pensamiento al instante que desee fuera del Presente, aunque mi "realidad" sea éste en constante movimiento evolutivo. Y esto mismo es aplicable al Espacio, donde puedo desplazarme con la acción del Pensamiento, pero mostrando, no obstante, diferentes lugares, con "distancia" o no, según el medio por el que opte desplazarme.
En definitiva, las coordenadas E-T posibilitan el desarrollo de las Conciencias, pues la posibilidad de correlacionar elementos es necesaria para la Comprensión, y sin la realidad espacial o de "extensión", así como la temporal o de "lentitud", no sería posible.
Desde la Mente solemos quejarnos de la lentitud y dificultades que ofrece la vida corporal, deseando que todo ocurra a la velocidad del Pensamiento, tal como sucede en los planos espirituales desencarnados (sin condicionantes E-T propios de los mundos materiales); pero todo mostrado a un mismo tiempo no permite apreciar los valores diferenciados de una entidad, cosa o suceso, por lo cual se desconocería su razón de ser, los factores que lo causan, enriquecedores del Discernimiento que conducirá a la Sabiduría.
Las vivencias en el "Espacio-Tiempo" son parte de la Ley del Progreso, para que la Mente y el Cuerpo humano encarnado se desenvuelvan en el Aquí y el Ahora. En tal dimensión material no puede conocer de su pasado espiritual (otras vidas, materiales o espirituales); razón por la cual, al encarnar perdemos la posibilidad del recuerdo de nuestras vidas anteriores, que sería limitante para la libertad de acción de las almas. La Consciencia del Alma queda limitada a la Consciencia temporal carnal.
Ayuda a comprender la importancia de estas coordenadas de Espacio y Tiempo, lo que ocurre en la sucesión de los Días y las Noches, así como en las sucesivas Encarnaciones y Desencarnaciones, visto ambos casos desde el plano encarnado, como factores de equilibrio de toda Evolución, que podemos concebir como expresión de la "Oscilación de la Consciencia", donde no hay "Saltos", sino Progreso de inversión paulatino y coherente:
Lo expresan las imágenes que siguen, mostrando el proceso de Luz (aparición) y Oscuridad (ocultamiento) necesario a todo proceso vital.
En este caso, el Movimiento se expone en modo Onda, con progreso de inversión comprensible, para dar lugar a complementariedades necesarias.
Nos hace ver la importancia de la contemplación interna para saber aplicarnos con más acierto a nuestras vivencias externas, entre las cuales debe existir un equilibrio en sus intensidades vibratorias, y así comprender los sucesos que puedan ocurrir en ambas, para saberlos conducir o encajar.

Las vivencias Externas han de equilibrarse con la Internas.

La Ley de "cosechar lo que se siembra" dirige los aconteceres gracias a la acción del estado vibracional que todo contiene, tanto en la acción y estado físico como en la acción y estado mental. Así, Dios rige la vida universal con el Principio Vibracional (frecuencia vibratoria) que todo contiene. Y considerando el Principio de «como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba; y como es dentro, así es fuera», lo que creemos y sentimos internamente, se manifiesta externamente; de esta forma, lo que percibimos fuera, nos informa de nuestro estado interno; por lo que aquello que vamos observando que nos envuelve o condiciona en la vida, es el efecto de las Leyes de Dios, sin que Él sea el "responsable" de lo que consideremos "males", sino resultado de nuestro propio proceder y sentir interno. "El árbol se conoce por sus frutos"; nuestra Alma es el árbol, y nuestras circunstancias y acciones son sus frutos.
Con esto anterior vemos parte de las Leyes de la Vida que Dios creó. Él no tiene que estar juzgando, sino que sus Leyes o Principios otorgados a la Materia (densa o sutil) cuidan de los procesos evolutivos de ésta y de los comportamientos y valores que se desarrollan, ya que todo es energía y no solamente formas o aspectos.
Lo que influye especialmente en la condición evolutiva y vibratoria de un Ser es, por encima de su Inteligencia, su condición Moral. La Moral es el conjunto de normas y valores (como la responsabilidad, la justicia y la honestidad) que guían el comportamiento hacia el bien y diferencian lo correcto de lo incorrecto. Al tener una base social y colectiva, se podría generar discrepancia de criterio sobre una actitud moral concreta entre dos colectivos diferentes, siendo por eso necesario considerar lo que la Ética puede establecer, ya que ésta consiste en el estudio de la Moral, analizando lo que es moralmente correcto e incorrecto. Los cinco valores éticos fundamentales son: respeto, justicia, responsabilidad, honestidad y libertad.
Respecto a la Reencarnación, debemos entender que es el "Volver a encarnar en un cuerpo físico después de haber muerto"; es decir, volver a nacer e ir desarrollando vidas sucesivas. Vidas que irán significando el "hilo continuo" del proceso de cada Ser. Entre cada vida en el cuerpo, el Alma o elemento inmortal de cada Ser, desarrolla otros modos de vivencia en dimensiones diferentes (plano espiritual). Esas épocas de transición entre vida y vida en el cuerpo son análogas a “lo que en una vida serían las noches entre cada día y siguiente día”, en las que la Conciencia tiene la posibilidad de "metabolizar" las vivencias experimentadas en este plano de la materia. Cuando el Alma ingresa en la Tierra, es decir, cuando venimos a nacer a la Tierra (reencarnar), "con nuestra primera respiración nos hacemos ciudadanos de este mundo". A partir de entonces y gracias a “nuestra constante actividad respiratoria”, iremos interviniendo en la atmósfera psíquica del Planeta y ésta en nosotros; de ahí la importancia de la necesidad de incesante Respiración.
Todas las vidas se expresan como un hilo continuo, con cambios muy sutiles o pequeños; por tanto, “nuestro cuerpo será prácticamente idéntico al anterior y seguirá definiendo los caracteres de nuestra personalidad”. Las diferencias estarán motivadas por los cambios que ocasione la evolución lograda (en el cuerpo y la mente), características de la desencarnación última, y las circunstancias que el proyecto del Alma precise para las modificaciones de su personalidad humana (en esto cabe el posible cambio de sexo). En tales diferencias incidirá la influencia del Alma sobre los hábitos (de todo orden) de la madre, a fin de adecuar el feto que gesta, a las necesidades de la personalidad que viene a renacer. Si bien la madre influye en el feto, esto ocurre en función de lo que el Alma infunde en la madre para que la madre haga en sí misma.
Cada reencarnación es una nueva oportunidad para alcanzar a saber “qué debemos hacer para lograr que nos envuelva lo que vamos considerando como lo óptimo a esperar de la Vida”. Y es por esta razón que pasamos por situaciones de poder, de vanidad, de egoísmo, etc., hasta conocer que desde “el saber ser Amor” nos conducimos a la Sabiduría y, con ésta y el Amor, a cotas de intensidad de vida “cada vez de más amplia y perdurable Felicidad”.
Desde la realidad de Alma que somos más allá de aspectos y condicionantes físicos o materiales, somos creadores del mundo que percibimos, del mundo que nos envuelve, de la personalidad que somos, de los aspectos físicos con los que nos mostramos, de las cualidades fisiológicas que dan lugar a las funciones orgánicas de donde surgen nuestras cualidades humanas, etc., aunque nos empeñamos en situar el origen de todo “en lo casuístico, y otros tipos de causas externas”, como genética familiar, etc., para así no responsabilizarnos de cuanto nos ocurre.
*** Al final de este documento tienes Link a Web que expone amplia y detalladamente aspectos de la Reencarnación, incluyendo 2 Casos de Reencarnaciones sucesivas de dos Almas (diferentes), donde conocer cómo son esos procesos de una misma Alma (al final de la Respuesta 14).
Somos Almas, surgidas como "peculiaridades del Infinito", desarrollando "Estructuras de Conciencia de nuestra propia singularidad" (que en los planos de la Materia llamamos Cuerpos), para ir evolucionando nuestra propia Consciencia de Ser, creciendo en Sabiduría y en Amor a través de reiteradas vivencias por los Mundos materiales, alternándolas con estados libres de sólo nuestra condición espiritual, fluídica, inmaterial y eterna; experimentando infinitas formas y modos de Ser, hasta alcanzar la pureza de Sentimiento, de Pensamiento, de Actitudes, y expresiones de solidaridad y apoyo a todos los reinos de la Naturaleza, visibles y no visibles, para juntos alcanzar la condición de Espíritus Puros, desligados de todo interés que no sea el servir a Dios, nuestro Creador, en su infinito Plan de instruir y elevar las Consciencias hacia Su propia condición de Bondad, Misericordia, Justicia e Inteligencia, que en definitiva son los Pilares de la Vida, concretados en "Sabiduría y Amor", vinculados a Infinitud y Eternidad en su desarrollo progresivo. Todos somos “Almas vivientes en la eternidad”, más allá del tiempo y del espacio en los que nos empeñamos en circunscribir la Vida.
Otra finalidad importante que tienen las reencarnaciones es la de poner al Alma en condiciones de afrontar la parte que le cabe en la obra de la Creación, en cuya cooperación también seguirá progresando ella misma. El Alma no evoluciona para glorificarse sólo personalmente, sino para glorificar al Creador sirviendo a la Creación, colaborando en sus planes universales. Y es por ello que en los planos elevados los Espíritus cooperan en la armonía del Universo al ejecutar los designios de Dios, cuyos Ministros son. La vida espiritual es una ocupación constante. Todo se eslabona en la Naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, pues él mismo comenzó en un átomo.
La Creación refleja la grandeza, poder y sabiduría del Creador. Es un acto ordenado hacia la manifestación de la bondad y sabiduría de Dios, que en su infinito Amor posibilita a su propia Creación tomar parte activa en ella a partir de que ésta va adquiriendo el grado de entrega que caracteriza a la Misma y que se manifieste en vibraciones que son propias a la condición del Amor, y así ir desarrollando cada vez más grados de la infundida infinita Potencialidad de Dios.
Los Espíritus son los Seres Inteligentes de la Creación. Pueblan el Universo dentro y fuera de los mundos materiales. Son las Almas revestidas de la "envoltura espiritual", llamada "Peri-espíritu", que las define en las cualidades y valores que han ido desarrollando a lo largo de sus manifestaciones desde que fueron surgidas de la Mente de Dios como Seres simples e ignorantes. Tal envoltura es de condición etérea, que llamamos fluídica, no percibible con los ojos de los cuerpos orgánicos o encarnados.
El Periespíritu acompaña eternamente al Alma, como expresión de los valores que va desarrollando en ella. En lo encarnado, el Periespíritu se muestra con el aspecto del Cuerpo físico por su vinculación a la materia orgánica que estructura y organiza. Debe considerarse en esto último lo que en el Cuerpo deba expresar de condicionantes para cada experiencia terrena. Fuera de la encarnación tenderá a expresarse de una forma análoga, aunque fluídica y no material densa, sin los condicionantes limitantes propios de los sentidos y circunstancias físicas carnales que estructuró.
Como Almas, fueron creadas en su Potencialidad a semejanza de Dios, a fin de que fueran desarrollando Sus Valores mediante expresiones individualizadas dentro de Colectivos donde se estructuraban dando lugar a aspectos peculiares.
¿Qué es el Ser Humano? Es un Espíritu encarnado, es decir, revestido de materia orgánica a través del proceso conocido como encarnación. El Periespíritu o envoltura del ser espiritual es el vínculo que posibilita el acoplamiento de la materia orgánica que compondrá el Cuerpo carnal, a los valores que viene a expresar el Alma, en lo cual conlleva el dar "vida" a tal materia para poder expresarse e intervenir a través de ella.
¿Qué era el Espíritu antes de unirse a un cuerpo carnal? Era un Espíritu libre, un Alma con su revestimiento fluídico peculiar, habitando en los mundos o planos espirituales. El término "Espíritu" debe asociarse a una Entidad. El término "Alma", a una Potencia surgida de Dios. Así, un Espíritu es un Alma con su revestimiento peculiar que define su condición evolutiva alcanzada. Tal revestimiento espiritual le posibilita poder mostrarse como Ser específico diferenciado.

El Hombre es un "compuesto" de triple naturaleza: humana, astral y espiritual, es decir, materia, fluido y esencia. Dicho compuesto podemos también denominarlo como: Cuerpo Físico, Cuerpo Fluídico o periespíritu, y Alma, respectivamente; de este último se irradian la vida, la inteligencia, los sentimientos, etc., etc. hacia todo el compuesto. En el segundo, el Periespíritu, están estructurados los valores que definen a la Personalidad que representa (en lo físico y en lo psíquico), y es por su constante influencia sobre el proceso de gestación del cuerpo físico, como el cuerpo carnal irá tomando la forma y cualidades de la Personalidad que de nuevo viene a expresarse en lo terrenal, con ligeras variantes de como se expresaba en su encarnación anterior (como se expresó más arriba), en función de la experiencia que desarrolló, las circunstancias que motivaron su desencarnación y los objetivos que venga a dar vida en la actual encarnación.
De esos tres "cuerpos", el primero es temporal, obedeciendo sólo a las necesidades de las circunstancias que le rodean. El segundo es imperecedero y tiende a progresar, desarrollarse y perfeccionarse a través de los trabajos incesantes durante milenios. El tercero es el Alma, eterno como el origen del que proviene, luz imperecedera cuyo destino es el brillo supremo para gloria de su Creador. Conforme el Espíritu va elevándose en pureza, va adquiriendo mayor frecuencia vibratoria en todo cuanto lo constituye, de tal modo que su aspecto va siendo cada vez más sutil, hasta alcanzar la condición de los espíritus puros, y que muy bien podrían denominarse como ángeles, arcángeles o serafines.
Así como el Periespíritu expresa en sí los Valores desarrollados por el Alma, el Cuerpo no expresa en sí las cualidades del Alma, sino que en función de su estado y desarrollo en cada época y momento, expresa las "posibilidades" de manifestación e intervención del Alma; por tanto, es crucial saber qué precisa, tanto en su nutrición, dinámica, aplicaciones y cuidados, para no ser un factor limitante, sino colaborador del Proyecto del Alma o Ser encarnado, para su proceso Evolutivo.
Del Cuerpo carnal dependen las posibilidades de expresión, vivencias y todo cuanto pretenda el Alma para desarrollo de su objetivo de vida terrenal. Su condición Visual, la Dinámica corporal con la que lo ejercitemos, los Nutrientes que le aportemos, las características de su Fisiología orgánica,... y todo cuanto son las tendencias y modos de aplicar los Sentidos, así como los elementos y facultades del Cuerpo en cada uno de sus aspectos, van a condicionar las posibilidades de "nuestro Modo de ver la Vida y nuestras implicaciones en ella". De ahí la importancia de saberlo considerar y atender de cara a la evolución de nuestra Alma.
Utilizando el criterio de la Holografía, que expresa que cada parte contiene información del Todo, así como en un principio de este texto se utilizaba para conocer, desde la relación de nuestra Alma con el Cuerpo, la relación de Dios con el Universo, vemos que igualmente da razón de ser a los diversos Sistemas Reflexológicos que ayudan a conocer aspectos específicos y de la globalidad interna del Cuerpo, examinando algunas áreas concretas del mismo, tales como los Pies, las Manos, las Orejas, los Iris, etc. Y sobre este asunto, se aprovecha para también aportar aquí, como apoyo al conocimiento del Cuerpo, un esquema de la Fisiognología facial aún no muy extendida, de gran utilidad para captar la condición de las diferentes Vísceras y ajustar a ella la nutrición que debamos aportarle, o saber de necesidades de atención respecto de sus estados fisiológicos. Muestra cómo en el Rostro podemos conocer de muchos aspectos de la Fisiología corporal, en una correspondencia de "inversión simétrica" respecto de la línea del Cuello.

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Y otro factor importante en esto de la Fisiognología, que expande o extiende bastante el criterio holográfico, es el poder conocer las influencias de lo que rodeaba a nivel astronómico (específicamente en la Eclíptica) el instante y lugar de nuestro nacimiento, donde poder observar aspectos de nuestras tendencias de comportamiento y aptitudes de la personalidad, dado que todo elemento orgánico está relacionado con valores concretos de la Personalidad (recordemos... "todo es mente"). Es lo que muestra la imagen siguiente y que define en qué áreas o elemento del Rostro se muestran tales áreas eclípticas.


Todo está interconectado y, al mismo tiempo, expresado diferenciadamente según los patrones que utilicemos en esas correspondencias. La figura circular anterior muestra correlaciones de elementos eclípticos, elementos corporales y actitudes de la personalidad. Asuntos estos que se añaden en este texto sobre la Teosofía, por cuanto confirman lo holográfico de la vida material y la mental, que en definitiva vienen a ser la misma cosa pero expresadas en planos diferentes. Y sirva para esto la definición de que "el Cuerpo es la expresión orgánica o materializada de los valores mentales del individuo", que con otras palabras se diría que vienen a confirmar lo que ya se expresó de que. . . . "Todo es Mente", y que los Cuerpos son los diferentes estados de vibración de las Consciencias. Y de ahí una vez más remarcar la trascendencia de considerar al Cuerpo como la herramienta más valiosa del plano encarnado para poder conducir al Alma a su proyecto de vida en su condición humana terrenal.
Rescatando aquí la importancia de la Fraternidad Universal, debemos saber que nuestro Cuerpo es el prójimo Hermano más próximo que tenemos, pues es la materia orgánica infundida de vida y estructurada con nuestra propia identidad para posibilitar el progreso de nuestro Ser. Recordemos hacia él estos tres valores éticos: Responsabilidad, Respeto y Justicia.
Angel Baña Ruiz
Sevilla, 17 de febrero de 2026
Revisado: 16 marzo 2026
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